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nydus/The International Jew, Volume IV: Aspects of Jewish Power in the United StatesPublic
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LXVIII. Benedict Arnold y la ayuda judía en un trato turbio

Aun Benedict Arnold admitió la orden, pero se esmeró en demostrar que, habiendo mostrado las órdenes del general Washington para que él (Arnold) mandara en Filadelfia, ese hecho sería una contraorden suficiente para la orden dada a Franks de cargar efectos de valor.

“El general Arnold al mayor Franks. ¿No supuso que el hecho de mostrarle las instrucciones que el general Washington me dio, antes de su entrada en la ciudad, constituía una contraorden suficiente de la orden que le había dado para comprar mercancías?

“Mayor Franks. No formulé ninguna suposición al respecto”.

Esta confesión de que él había redactado la orden, y el hecho de que no se pudieron demostrar grandes compras de mercancías, constituyeron la defensa de Arnold. No se requiere una mente jurídica perspicaz para evidenciar su debilidad.

Si la orden fue revocada varios días antes de que entraran en la ciudad, ¿qué hacía en la casa de la señorita Brackenberry en Filadelfia la primera mañana del mando de Arnold y la primera mañana de la aplicación de su orden de cerrar las tiendas? ¿Y por qué vino Franks en su busca? Las órdenes descartadas no se van transportando y conservando de esa manera.

Probablemente no se hizo ninguna compra. Probablemente la orden no fue llevada a cabo. Cuando el coronel Fitzgerald entró en la habitación temprano por la mañana y vio los papeles, y cuando poco después el mayor Franks entró en la habitación y vio tanto al coronel Fitzgerald como a los papeles, no quedó más remedio que cancelar el plan. Se había sabido. El coronel Fitzgerald esperó en la habitación para ver qué pasaba con los papeles. Vio llegar al judío Franks y llevárselos. Lo vio salir con ellos. Sabía lo que esos papeles ordenaban hacer al judío, y sabía que la mano directora era la de Benedict Arnold. Sin

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