“Lo que dices es verdad. Ciertos judíos son culpables de las cosas de las que los acusas. Pero ¿por qué dices «judío»? ¿Por qué no dices Al Wood, Morris Gest, Louis Marshall, Samuel Untermyer, «Wolf» Lamar, Edward Lauterbach, Felix Warburg?; ¿por qué no limitarte a los nombres de estos hombres, por qué decir «judío»? Cuando dices «judío», suena como si culparas a todos los
Esta objeción ha sido planteada seria y cortésmente por varios judíos que se han reunido con The Dearborn Independent acerca de esta serie de artículos, y ha sido considerada con la misma seriedad y cortesía.
¿Cuál es la respuesta?
- Primero, que estos hombres son judíos.
- Segundo, que al ser judíos estos hombres constituyen un problema para los propios judíos.
- Tercero, ya es hora de que alguien llame la atención sobre la necesidad de resolver ese problema.
Ha habido demasiados rodeos con las palabras. Ha habido demasiada ocultación de nombres y parentescos. El método que los judíos estaban empleando en este país con respecto al encubrimiento los conducía rápidamente hacia las mismas condiciones que han amenazado a su raza en Europa, y The Dearborn Independent no consideraría ningún esfuerzo como perdido si lograba despertar en los judíos el sentido de la responsabilidad que recae sobre ellos para resolver la Cuestión Judía en este país, posiblemente el único país donde puede ser resuelta.
Seamos francos: si este periódico hubiera mencionado únicamente los nombres de judíos individuales, sin mencionar jamás su raza, y los hubiera expuesto como personas aisladas, no habría habido ninguna diferencia en la reacción judía general; el grito habría seguido siendo que «se estaba atacando a los judíos», mientras que el resto de la gente del