Extremadamente simple, y sin embargo es el hecho más generalmente ignorado de todos.
Vivimos en una democracia, y sin embargo se contraen préstamos que siempre cuestan más que la cantidad del préstamo, y nadie dice una sola palabra al respecto. Los estadounidenses no sabemos cuánto interés pagamos cada año, y no sabemos a quién se lo pagamos. Seguimos viviendo bajo la mentira de que «Una deuda nacional es una bendición nacional», la doctrina más engañosa jamás promulgada.
El monto de nuestra Deuda Nacional es la medida de nuestra esclavitud a las Finanzas Mundiales Judías.
El lector podrá observar de paso que los apologistas judíos, John Spargo, Herman Bernstein y otros, afirman que los Protocolos fueron difundidos por la policía secreta del régimen zarista ruso. Es muy inusual, ¿no es verdad?, encontrar a la policía del Zar interesada en planes para erradicar la corrupción en las altas finanzas,