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nydus/The International Jew, Volume IV: Aspects of Jewish Power in the United StatesPublic
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LXXIV. Lo que los judíos intentaron donde tuvieron poder

Habló de sus contribuciones al Arte, la Ciencia y la Filosofía; al Arte de gobernar, la Religión y la Filantropía. Elogió a sus hombres ilustres por su nombre, como Disraeli, Rubinstein, Schiff, Kahn, ¡incluso al rabino Wise! Se refirió a su orgullo por contar a muchos judíos entre sus amigos personales. Con todo el respeto al Dr. Carter, era la misma monserga de siempre que se suele soltar en tales circunstancias. Madison C. Peters la hizo injustamente famosa, y los clérigos estadounidenses no han dejado de soltarla desde entonces.

Si el Dr. Carter estudia las supuestas contribuciones de los judíos a las Artes y las Ciencias, las estudia tan detenidamente como estudió el tema de la inmigración, es posible que omita los elogios en futuras conferencias. Y también es posible que revise su lista de grandes judíos. Pero eso no viene al caso.

“Así como hemos encontrado malos elementos en estos otros pueblos —dijo el Dr. Carter en esta parte de su conferencia—, también se encuentran en el judío, y como la mayoría de estos 143.000 judíos que vinieron aquí el año antes de la guerra eran de Rusia, o de países rusos, no olvidemos que los propios judíos admiten que el judío ruso es el peor de su raza”.

Aparentemente el público siguió sin escandalizarse.

Llegó el turno de preguntas y dos judíos, una mujer y un hombre, le preguntaron al conferenciante por qué había elegido precisamente al judío ruso para criticarlo.

El doctor Carter respondió que no había hecho más que aportar el testimonio de los judíos mismos, que se limitaba a citar lo que los propios judíos llevaban alegando una y otra vez para explicar ciertos asuntos. Añadió que la afirmación era universalmente aceptada, salvo por algunos procedentes de Rusia.

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