Sin embargo, los responsables de la presente serie de artículos, por mucho que esperen beneficiar la situación general de los judíos más humildes al mostrar el uso que los judíos principales están haciendo de ellos, deben declinar ser contados entre aquellos que justifican los «pogromos» bajo cualquier fundamento o circunstancia.
El juez Brandeis, de la Corte Suprema de los Estados Unidos, es también un exponente de la idea de que, liberado de las influencias del gueto, el judío se vuelve menos judío. Él afirma:
«Debemos proteger a América y a nosotros mismos de la desmoralización, que en cierta medida ya ha hecho presa en los judíos americanos. La causa de esta desmoralización es clara. Se debe, en gran parte, al hecho de que en nuestra tierra de libertad se eliminaron todas las restricciones mediante las cuales los judíos estaban protegidos en sus guetos y se dejó a una nueva generación sin el apoyo moral y espiritual necesario».
El juez Brandeis es un sionista precisamente por estas razones. Quiere la tierra de Palestina porque allí los judíos, como él dice, «pueden vivir juntos y llevar una vida judía».
No los Estados Unidos, sino Palestina, es la esperanza del juez Brandeis para los judíos; de Palestina dice que «sólo allí puede la vida judía estar plenamente protegida de las fuerzas de la desintegración».
Discutiendo la misma cuestión, el reverendo S. Levy dice: «Probablemente se me dirá que el restablecimiento de los judíos como nación significaría la recreación del gueto. Estoy francamente preparado para admitir la fuerza de la crítica, pero con una importante matización dependiente de la interpretación del término “gueto”».
“En la medida en que el centro nacional garantice la existencia de este entorno judío, de esta atmósfera judía y de esta cultura judía, habrá una recreación del gueto”. (Las cursivas son del Sr. Levy).