los Miller de la raza blanca se vean obligados algún día a adoptar algún método para indicar que su apellido no es judío. Es concebible que en algún momento se considere necesaria una forma yídish y otra estadounidense para el mismo apellido. Aarons se convierte en Arnold; hay varios Arnold judíos. Aarons pasó a ser Allingham. Un Cohen se convirtió en Druce, otro Cohen en Freeman. Todavía otro Cohen pasó a ser Montagu; un cuarto Cohen se convirtió en Rothbury y un quinto Cohen en Cooke.
Los Cohen tienen una excusa, sin embargo. En un gueto hay tantos Cohen que es necesario observar cierta distinción. Está Cohen el trapero, y Cohen el schacet (matarife ritual de carne), y Cohen el abogado en ascenso, así como Cohen el médico.
Para hacer el asunto más difícil, sus nombres de pila (por lo demás, sus nombres «de pila») son Louis. No es de extrañar, por tanto, que el joven abogado se convierta en el abogado Cohane (lo cual va mucho mejor si con ello se atrae a ciertos clientes irlandeses), y que el joven médico se convierta en el doctor Kahn, o Kohn. Estas son algunas de las muchas formas que adopta el apellido sacerdotal de Cohen.
Lo mismo puede decirse con respecto a Kaplan, un apellido muy común. Lo más probable es que el nombre de Charlie Chaplin fuera Caplan o Kaplan. En cualquier caso, esto es lo que creen los judíos acerca de su gran «estrella». Los no judíos han leído acerca de Charlie como un «pobre muchacho inglés».
Allí está el Rev. Stephen S. Wise, por dar otro ejemplo. Retumba por todo el país de un estrado a otro, siendo una maravilla a su manera, pues causa asombro que tanta pomposidad de sonido transmita tan escasez de sentido. Es un actor, tanto menos eficaz cuanto que intenta representar un papel en el que se requiere sinceridad. Este rabino, cuyo ejercicio vocal agota sus demás facultades, nació en Hungría, siendo su apellido familiar