En cuanto al Dr. Carter, su audiencia le había estado haciendo preguntas sobre la Cuestión Irlandesa durante tres años. En la A. C. J. M., en la escuela pública, en los foros ciudadanos, en todas partes se le había pedido información sobre una u otra fase de la Cuestión Irlandesa; y siendo un hombre bien informado, era capaz de dar respuestas. Y nadie se había quejado antes.
De hecho, se dice que en la siguiente conferencia que dio en la Escuela Erasmus, tras el encuentro con el rabino Levy, el público había hecho preguntas relativas a la Cuestión Irlandesa, y el Sr. Crandall estuvo presente, y no encontró motivos para la crítica.
Yet soon thereafter came the order to observe complete silence on the Irish Question. Why?
Hasta el principiante en la política judía conoce la respuesta.
La Cuestión Irlandesa fue traída de los pelos para camuflar la orden relativa a la Cuestión Judía. ¡Esa es una práctica judía muy común: cualquier nombre gentil sirve para la ocultación!
Imagina a un irlandés y a su familia asistiendo a una conferencia nocturna sobre «Acontecimientos de actualidad» y haciendo una pregunta sobre la situación irlandesa. Imagina al conferenciante diciendo: «Tengo prohibido mencionar a Irlanda, a los irlandeses o la cuestión irlandesa en este local».
El irlandés, al ser un hombre blanco, no tardaría en ver que de algún modo se le estaba discriminando. Exigiría que se le dijese por qué el conferenciante no se atrevía a mencionar el asunto. Y, al tener prohibido mencionar a los judíos también, el conferenciante no podría decir: «¡Esos judíos de la Junta de Educación han impuesto su veto tanto a los judíos como a los irlandeses!». Estaría infringiendo las reglas incluso al dar la explicación.