sensibles a la importancia de la opinión estadounidense, sino aquellos judíos que no consultan a los rabinos americanizados, sino que manejan el extremo político de la judería a su antojo.
No hay razón alguna por la cual los judíos deban estar exentos de la aplicación de la Constitución de los Estados Unidos, y sin embargo la Constitución se suspende en su favor cuando se otorga el Permiso de Diez Galones.
Pero sería un gran error suponer que hay o podría haber alguna objeción al uso ritual del vino por parte de los judíos, o que el escándalo actual con respecto a la violación de la ley surge de eso.
- No es una cuestión religiosa en absoluto.
- Es puramente una cuestión comercial.
Las personas que están infringiendo la ley de la Prohibición son las mismas personas que infringieron la ley de Alimentos Puros con respecto a los ingredientes del güisqui. Son esencialmente una clase infractora de la ley.
Los «idiotas gentiles» que frecuentan a los contrabandistas hoy en día reciben un licor que nunca es lo que aparenta ser, a pesar de los nombres grabados en las botellas, a pesar de los sellos y a pesar de las etiquetas.
Se está perpetrando el fraude más descarado contra gente crédula con un aumento de ganancias de entre el 400 y el 1.000 por ciento.
El brebaje traído de La Habana es whisky judío enviado allí, «adulterado» aún más y devuelto a precios elevados; los «idiotas gentiles» se imaginan que están consiguiendo algo extraordinario «recién traído de La Habana».
Hace veinte años, los comerciantes de licores judíos de Chicago utilizaban auténticas botellas de James E. Pepper rellenadas con