Estados Unidos como «una influencia preservadora y revitalizadora» para el judaísmo en los Estados Unidos.
No obstante, para no emplear más espacio en la identidad del tipo normal de judío tal como lo han precisado con exactitud quienes se han expresado sobre este tema, es posible preservar la idea y añadir su complemento lógico citando algunos testimonios sobre la perspectiva judía de la americanización.
Lo que sigue a continuación es de especial interés porque se afirma y acepta de manera generalizada en todos los círculos judíos que el centro de la judeidad se ha trasladado a América. Esa es la forma en que los portavoces judíos hacen la afirmación: dicen «América», no los Estados Unidos.
Una pequeña historia —una verdadera— quizás valga la pena aquí. Tal vez arroje una luz lateral sobre el uso de la palabra «americano» tal como se empleaba en el testimonio.
Cierto director de un periódico estadounidense dio un insignificante toque de publicidad a esta serie de artículos. La publicidad judía fue retirada de sus columnas por el presidente del Comité Antidifamación de la Logia local de B’nai B’rith, quien a su vez era un agente de publicidad que manejaba toda la publicidad judía en esa ciudad.
El director, al no ser un hombre prudente, cedería ante los métodos de intimidación ejercidos sobre él, y en un fragmento tibio de elogio editorial hacia los judíos utilizó la palabra «americanismo». El agente publicitario jugueteó con la palabra a la manera de alguien que, teniendo a un gentil débil en su poder, le sacaría el mayor partido posible.
—¿Por qué dijiste «americanismo»? ¿Por qué no dijiste «civilización»? —preguntó.
El editor todavía hoy cree que fue un poco de cavilosidad.