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nydus/The International Jew, Volume IV: Aspects of Jewish Power in the United StatesPublic
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LXXX. Un discurso a los «gentiles» sobre el problema judío

Hay una escasez de voces en la tierra hoy en día, los profetas están mudos, o leen bellos ensayos al pueblo. La sospecha ha sido sembrada como semilla de cizaña entre clases de una misma raza, el pueblo ha sido fracturado, y la subversiva influencia judía apoya a la oligarquía de la riqueza inútil en un extremo de la escala social, al tiempo que estimula los elementos más bajos del descontento industrial en el otro extremo. Y la raza así desgarrada para su propia perdición no ve esto —el capital no lo ve, y el trabajo no lo ve— que los líderes del caos son ajenos en sangre y alma.

Mantener estadounidenses y cristianas la escuela, la iglesia, la legislatura, la sala del jurado y el Gobierno, es la resistencia más potente que puede hacerse a las influencias malignas que han estado sobre nosotros y que esta serie de artículos ha descubierto en parte.

La fuerza de toda influencia subversiva está en proporción a lo dejamos de ser lo que debemos ser. Las influencias malignas que rodean a este pueblo solo pueden tener éxito en la medida en que transformen a este pueblo en algo menor de lo que debe ser. Por lo tanto, volver a los viejos hitos, mediante los cuales hicimos todo el progreso que alguna vez hicimos, no es solo parte de la sabiduría, sino la necesidad del momento.

  • La escuela debe ser purificada.
  • La caja del jurado debe mantenerse inviolada —el juicio por jurado casi ha desaparecido en el Nueva York judío—.
  • La iglesia debe ser des-judaizada y cristianizada.
  • El Gobierno debe ser americanizado.

Que haya la máxima libertad de pensamiento y de expresión, pero que haya también con ella un discernimiento que evite que el pueblo sea victimizado por cada idea espuria, por cada propuesta económica de «ladrillo de oro» que aparezca. Solo se requiere que los hombres estén despiertos a sus mejores intereses y que no dejen lugar en su plan de vida para las prácticas que destruyen los cimientos mismos de la confianza.

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