pensó en deshacerse del mejor whisky para que el producto vicioso y adulterado pudiera adueñarse del terreno.
Era el día de los Trusts. Las Grandes Empresas se estaban fusionando.
A los líderes del negocio combinado se les ocurrió que, si lograban barrer todas las destilerías honestas para meterlas en un bloque común con todos los antros de rectificación clandestina, ponerlas a todas bajo una misma dirección y rebajar la calidad de las marcas famosas al nivel de las baratas —rentabilizando los nombres de las marcas y obteniendo un doble beneficio al disminuir el costo que la calidad exige—, podrían lograr así por la vía financiera lo que anteriormente se había intentado por métodos menos respetables.
El nacimiento de la idea de un «monopolio del güisqui» fue legítimo. Los destiladores de Kentucky (a quienes siempre hay que distinguir de los mezcladores y rectificadores) se esforzaron en 1898 por establecer una combinación que uniera a todas las destilerías legítimas en la lucha contra la marea de güisqui falsificado.
Sin embargo, resulta significativo que no hubiera suficiente capital en el negocio del güisqui legítimo para financiar el plan. ¡Pero cuando la idea fue retomada por los fabricantes de licor espurio, hubo millones de dólares a su disposición; tal como hoy, con la industria sufriendo, hay millones de capital judío a disposición de la industria cinematográfica!
En el Louisville Courier-Journal, de febrero de 1899, se cuenta la historia de las primeras operaciones con vistas a una combinación, con un lenguaje ampuloso, por supuesto, para que las destilerías indecisas se dejaran arrollar. > “Se absorben las destilerías de Kentucky en una combinación gigante. Capital social: 32 000 000 de dólares. Algunas de las mayores plantas del