coronel Isaac Franks, según nos informan los registros judíos que le dan mucha importancia al hecho, fue en su día ayudante de campo confidencial del general Washington, aunque no se nos informa por qué razón se disolvió la relación.
El lector recordará que la narración de Benedict Arnold ya ha incluido a dos miembros de la familia Franks: David, de Filadelfia, y David Solesbury Franks, que vino desde Montreal.
El tercer Franks ya está a la vista: el coronel Isaac Franks. Él está a cargo de los suministros en el puesto de West Point. Es a West Point adonde Benedict Arnold desea ir, a pesar de que el general Washington le está ofreciendo el puesto de honor en el avance que el ejército continental está a punto de realizar. Es el último día de julio de 1780.
El 3 de agosto, el general Washington le dio sus órdenes a Arnold y le permitió partir para asumir el mando de West Point. Lo acompañaba, por supuesto, el coronel David Solesbury Franks, su edecán, cuyo testimonio había sido tan útil en el consejo de guerra.
Había entonces dos Franks en West Point: el coronel D. S. Franks, ayudante del comandante, y el coronel Isaac Franks, encargado del abastecimiento de la plaza.
Parece que Arnold ya había estado en comunicación con el enemigo y había pedido el mando de West Point, no por ninguna de las razones que le alegó al general Washington, sino porque ya lo había elegido como la puerta a través de la cual iba a dejar pasar a los británicos hacia el debilitado territorio estadounidense. Durante dos meses, Arnold le había estado escribiendo a «Anderson», o John André. Llevaba más tiempo que eso tendiendo puentes hacia el enemigo y, al fin, había solicitado que se designara a un hombre de su mismo rango para negociar con él.