en Halberstadt en 1537, este le encomendó, en vista de los tiempos peligrosos, «que abasteciera a nuestro monasterio con buenas armas y armaduras». Estaba Joselman von Rosheim, quien en 1548 recibió una carta imperial de protección porque había proporcionado tanto dinero como provisiones para el ejército. En 1546 hay constancia de judíos bohemios que proporcionaron abrigos y mantas para el ejército. En el siglo siguiente, otro judío bohemio, llamado Lázaro, recibió una declaración oficial de que él «obtuvo, ya en persona o a su propia costa, información valiosa para las tropas imperiales, y que se ocupó de que el ejército tuviera un buen suministro de municiones y ropa». El Gran Elector también recurrió a los judíos para sus necesidades militares. Leimann Gompertz y Solomon Elias fueron sus proveedores de cañones, pólvora y demás. Hubo muchos otros: Samuel Julius, proveedor de remontas bajo el elector Federico Augusto de Sajonia; la familia Model, proveedores de la corte y del ejército en el ducado de Ansbach en los siglos XVII y XVIII, son bien conocidos en la historia. En resumen, como expresó agudamente un escritor de la época, «todos los proveedores son judíos y todos los judíos son proveedores»”.
Table of Contents
LXVII. Los asociados judíos de Benedict Arnold
90