Codal
nydus/The International Jew, Volume IV: Aspects of Jewish Power in the United StatesPublic
Página 307 de 315
Table of Contents

LXXX. Un discurso a los «gentiles» sobre el problema judío

cristianos pueden hacer, como contribución a la solución de la Cuestión Judía, es leer sus Biblias detenidamente.

La Cuestión Judía será resuelta, y su solución comenzará en los Estados Unidos. Pero eso no significa que llegará como resultado de un movimiento popular. Los grandes cambios no ocurren de ese modo. Importa poco si la masa del pueblo ve esta Cuestión o no; la masa del pueblo no siempre es convocada para tales asuntos. Su labor es mantener al mundo firme mientras el cambio se lleva a cabo.

Pero un número suficiente de personas cualificadas ha visto la Cuestión para asegurar que ahora la era de la solución ha comenzado. Los tímidos, los blandos hombres de letras en los púlpitos (con cuya ralea Jeremías tuvo íntimo conocimiento), los falsos predicadores de «Paz, paz», los hermanos y hermanas del silencio de cada nombre, los superficiales vociferadores de la «equidad» y todos los que le temen a la verdad en sus formas quirúrgicas —estos no tienen lugar en la curación de la herida de estos tiempos; están desposados con su blandura.

Nada ha sido más vergonzoso en los últimos dos años que el espectáculo de hombres compitiendo por los aplausos de los contrabandistas, los tahúres y los lascivos amos del teatro moderno, y la siniestra Kehillah, y el anticristiano Comité Judío Americano, porque, a decir verdad, alguien ha cumplido con el deber de decir la verdad. Sin embargo, estas cosas siempre han de ser, y las malas influencias entre los judíos han aprendido exactamente qué clase de ayuda pueden esperar y de qué clase de hombres.

The Dearborn Independent no ha librado una batalla, sino que ha cumplido con el deber de arrojar luz sobre un asunto que clama por ella. The Dearborn Independent, por lo tanto, nunca ha instado a ningún individuo u organización a unirse a esta labor. Tampoco ha tachado de cobardes a aquellos que, por prudencia u otros motivos, han guardado silencio.

307