de repente a comprender la belleza y el deber del Kidush en la noche del viernes. Les digo que es un problema sumamente serio, y digan lo que digan, nuestra conferencia, bajo las condiciones actuales, está siendo utilizada como medio por hombres sin escrúpulos, por decenas y por cientos, para llevar a cabo un negocio de contrabando en nombre de la religión...
«Ahora usted dice que ha habido solo pequeños escándalos aquí y allá. Una compañía vinícola en Nueva York fue registrada la semana pasada y un cuarto de millón de dólares en vino fue confiscado por las autoridades, supuestamente para fines rituales. No olvide que rabino tras rabino la semana pasada en Nueva York, de los cuales a unos cuantos conozco personalmente, y en Rochester, Buffalo, Flint, Míchigan, y Port Huron, Míchigan —en cualquier cantidad de pequeños pueblos a lo largo del país, si ha leído sus periódicos con atención, encontrará que el rabino fulano de tal ha sido arrestado como contrabandista»._
La discusión de este tema por los demás rabinos presentes fue muy interesante. Hubo una petición de que «se prohibieran las experiencias personales», pero algunas se colaron. El rabino Cohen, por ejemplo, fue bastante explícito.
«Como uno de los que se opusieron a toda la ley de la Prohibición, no simpatizo con toda la ley de la Prohibición... Me parece que los rabinos no deberíamos interponernos en el camino de nuestros propios miembros en sus formas legítimas de conseguir vino para sus hogares... Si un miembro quiere el vino, me gustaría estar en una posición para que pueda tener el vino, incluso aunque no tenga absolutamente la necesidad de tenerlo».
El rabino Cohen expresó la postura judía tradicional: > Si los gentiles necios quieren prohibirse el licor, que lo hagan, pero si hay un resquicio legal para los judíos