mayor George Haven Putnam, al frente de la firma G. P. Putnam’s Sons, es un estadounidense, un hombre íntegro, un editor prudente y alguien que no se rebajaría a propagar una mentira por ninguna riqueza.
Esto no es una defensa de «The Cause of World Unrest». En lo fundamental, el libro es verdadero. Pero no es el resultado de una investigación original. No hace esas pequeñas pero importantes discriminaciones de las que los judíos siempre se valen para extraviar al pueblo.
Vincula con demasiada frecuencia en la caída de la judería aquellas cosas que permanecerán en pie de manera independiente y gloriosa una vez que se liberen de sus actuales y solapadas conexiones judías.
En conjunto, sin embargo, mantiene una visión correcta de los asuntos mundiales. Pero no era un libro por el cual los Putnam tuvieran la obligación de dar una batalla definitiva, excepto en lo que respecta a su derecho a publicarlo.
Sin embargo, una compresión adecuada del libro exigía los Protocolos, a los que el libro hacía frecuente referencia. Así que, como editores serviciales, los Putnam anunciaron que los Protocolos seguirían.
Por lo cual el Comité Judío Americano —lo que significa Louis Marshall— se puso manos a la obra, y sobrevino una interesante correspondencia. Esta se incluye en el informe del Comité Judío Americano de 1921. A lo largo de la correspondencia, Louis Marshall fue el dictador, pero la postura del comandante Putnam y su exposición de principios se mantuvieron correctamente. Sin embargo, hubo conferencias personales que no se registran en el informe del Comité Judío Americano y hubo judíos apiñados en esas conferencias personales cuyos nombres no aparecen en la correspondencia, y hubo puños golpeando la mesa y amenazas ruidosas —«boicot», por supuesto— y, en suma, se representó