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nydus/The Invisible ManPublic
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XXVI. El asesinato de Wicksteed

Y a medida que avanzaba la tarde, los campos empezaron a poblarse aquí y allá de grupos de tres o cuatro hombres, y a llenarse del bullicio de los ladridos de perros. Estos cazadores de hombres tenían instrucciones precisas, en caso de un encuentro, sobre la manera en que debían apoyarse mutuamente. Pero él los evitó a todos. Podemos hacernos una idea de su exasperación, la cual no debió de ser menor debido a que él mismo había proporcionado la información que se estaba usando de manera tan implacable en su contra. Al menos durante ese día perdió el ánimo; durante casi veinticuatro horas, salvo cuando se volvió contra Wicksteed, fue un hombre acosado. Por la noche, debió de comer y dormir; pues por la mañana volvió a ser él mismo, activo, poderoso, enfadado y maligno, preparado para su última gran lucha contra el mundo.

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