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nydus/The Invisible ManPublic
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VII. La presentación del desconocido

Y dentro, en la oscuridad artificial del saloncito, por el que solo penetraba un fino rayo de luz solar, el extraño, hambriento debemos suponer, y temeroso, oculto en sus incómodas y calurosas envolturas, examinaba atentamente a través de sus oscuras gafas su periódico o hacía sonar sus sucios botecitos, y de vez en cuando maldecía con furia a los muchachos, audibles aunque invisibles, al otro lado de las ventanas.

En el rincón junto a la chimenea yacían los fragmentos de media docena de botellas rotas, y un acre tufo a cloro contaminaba el aire.

Mucho es lo que sabemos por lo que se oyó en su momento y por lo que posteriormente se vio en la habitación.

Hacia el mediodía abrió de repente la puerta de su salón y se quedó mirando fijamente a las tres o cuatro personas que había en el bar.

—Señora Hall —dijo.

Alguien fue con timidez a llamar a la señora Hall.

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