general; también debe recordarse que el contexto del término sirve para aclarar el significado de la palabra «restauración» en los Catorce Puntos del Presidente. Los Catorce Puntos contemplan los daños en territorio invadido —Bélgica, Francia, Rumanía, Serbia y Montenegro (estando Italia inexplicablemente ausente)—, pero no cubren las pérdidas en el mar por submarinos, los bombardeos desde el mar (como en Scarborough) ni los daños causados por ataques aéreos.
Para reparar estas omisiones, que implicaban pérdidas para la vida y la propiedad de civiles que en realidad no se diferenciaban en su naturaleza de las causadas en territorio ocupado, el Consejo Supremo de los Aliados en París propuso a su vez al presidente Wilson sus matizaciones. En aquel momento —los últimos días de octubre de 1918—, no creo que ningún estadista responsable tuviera en mente exigir a Alemania una indemnización por los costos generales de la guerra.
Solo buscaban dejar claro (un punto de considerable importancia para la Gran Bretaña) que la reparación por los daños causados a los no combatientes y a sus bienes no se limitaba al territorio invadido (como habría sido según los Catorce Puntos sin matices), sino que se aplicaba por igual a todos dichos daños, ya fuera «por tierra, por mar o desde el aire».
Solo en una etapa posterior, una demanda popular generalizada de una indemnización, que cubriera la totalidad de los costes de la guerra, hizo políticamente conveniente practicar la deshonestidad y tratar de descubrir en la palabra escrita lo que no estaba allí.
¿Qué daños, por tanto, se pueden reclamar al enemigo bajo una interpretación estricta de nuestros compromisos?77
En el caso del Reino Unido, la factura cubriría los siguientes conceptos:—