lo desean, utilizar los muy cuantiosos saldos en manos de su custodio de bienes enemigos para sufragar el aprovisionamiento de Alemania, sin tener en cuenta los puntos de vista de la Comisión de Reparaciones.
Estas disposiciones tenían su origen en el plan para la liquidación recíproca de deudas de enemigos por medio de una Cámara de Compensación (Clearing House). Con esta propuesta se esperaba evitar muchos problemas y litigios haciendo que cada uno de los Gobiernos recientemente en guerra fuera responsable de la recaudación de las deudas privadas adeudadas por sus nacionales a los nacionales de cualquiera de los otros Gobiernos (habiendo quedado suspendido el proceso normal de recaudación debido a la guerra), y de la distribución de los fondos así recaudados entre aquellos de sus nacionales que tuvieran reclamaciones contra los nacionales de los otros Gobiernos, liquidándose en efectivo cualquier saldo final en uno u otro sentido. Dicho plan podría haber sido completamente bilateral y recíproco. Y en parte así lo es, siendo el plan principalmente recíproco en lo que respecta a la recaudación de deudas comerciales.
Pero la amplitud de su victoria permitió a los Gobiernos Aliados introducir en favor propio numerosas divergencias respecto a la reciprocidad, de las cuales las principales son las siguientes:
Mientras que la propiedad de los nacionales aliados dentro de la jurisdicción alemana revierte, en virtud del Tratado, a la propiedad aliada al concluir la paz, la propiedad de los alemanes dentro de la jurisdicción aliada debe ser retenida y liquidada tal como se ha descrito anteriormente, con el resultado de que la totalidad de la propiedad alemana en gran parte del mundo puede ser expropiada, y las grandes propiedades que se encuentran actualmente bajo la custodia de los Fideicomisarios Públicos y funcionarios similares en los países aliados pueden ser retenidas permanentemente.