Por otra parte, los bienes del Gobierno, del Estado y municipales deberán cederse a Francia sin que se conceda abono alguno por ellos. Esto incluye el sistema ferroviario de ambas provincias, junto con su material rodante.19
Pero si bien los bienes son transferidos, las deudas contraídas en relación con ellos bajo la forma de deudas públicas de cualquier índole siguen siendo responsabilidad de Alemania.20
Las provincias también vuelven a la soberanía francesa libres y exentas de su parte de la deuda pasiva alemana de guerra o anterior a esta; ni Alemania recibe abono alguno por este concepto en relación con las Reparaciones.
(4) La expropiación de la propiedad privada alemana no se limita, sin embargo, a las excolonias alemanas y a Alsacia-Lorena. El tratamiento de dicha propiedad constituye, en verdad, una sección muy significativa y sustancial del Tratado, la cual no ha recibido tanta atención como merece, a pesar de haber sido objeto de objeciones excepcionalmente violentas por parte de los delegados alemanes en Versalles. > Hasta donde sé, no existe en ningún tratado de paz de la historia reciente un precedente para el tratamiento de la propiedad privada que se expone a más abajo, y los representantes alemanes insistieron en que el precedente ahora establecido asesta un golpe peligroso e inmoral a la seguridad de la propiedad privada en todas partes. Esto es una exageración, y la aguda distinción, aprobada por la costumbre y la convención durante los últimos dos siglos, entre la propiedad y los derechos de un Estado y la propiedad y los derechos de sus nacionales es artificial, y está siendo rápidamente desfasada por muchas otras influencias ajenas al Tratado de Paz, además de ser inapropiada para las modernas concepciones socialistas de las relaciones entre el Estado y sus ciudadanos. Es verdad, sin embargo, que el