valor más sustancial de propiedades sudamericanas de primera clase. Pero quedan muy pocas empresas de esta categoría en manos alemanas, y aun su valor se mide en una o dos decenas de millones, no en cincuenta ni en cientos. A mi juicio, sería un hombre imprudente quien se uniera a un sindicato para pagar 500.000.000 de dólares en efectivo por el remanente no sequestrado de las inversiones de ultramar de Alemania. Si la Comisión de Reparaciones ha de realizar incluso esta cifra inferior, es probable que tenga que administrar con esmero, durante algunos años, los activos que asuma, sin intentar su liquidación en el momento presente.
Tenemos, por tanto, una cifra de entre 500.000.000 y 1.250.000.000 de dólares como la aportación máxima procedente de los