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nydus/The Economic Consequences of the PeacePublic
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Europa después del Tratado

Ahora tiemblan ante cualquier insulto; —tildadlos de proalemanes, financieros internacionales o especuladores, y os darán el rescate que queráis pedirles a cambio de no hablar de ellos con tanta dureza. Se permiten a sí mismos ser arruinados y totalmente deshechos por sus propios instrumentos, gobiernos creados por ellos mismos y una prensa de la que son propietarios.

Quizá sea históricamente cierto que ningún orden social fenece jamás sino por su propia mano. En el mundo más complejo de la Europa occidental, la Voluntad Inmanente puede lograr sus fines de manera más sutil y traer la revolución de forma no menos inevitable a través de un Klotz o un George que mediante los intelectualismos, demasiado despiadados y conscientes de sí mismos para nosotros, de los filósofos sangrientos de Rusia.

El inflacionismo de los sistemas monetarios de Europa ha alcanzado extremos extraordinarios. Los diversos Gobiernos beligerantes, incapaces, demasiado timidos o demasiado cortos de miras para obtener de empréstitos o impuestos los recursos que necesitaban, han impreso billetes para cubrir el saldo.

En Rusia y Austria-Hungría este proceso ha llegado a un punto en el que, para los fines del comercio exterior, la moneda carece prácticamente de valor. El marco polaco se puede comprar por unos tres centavos y la corona austríaca por menos de dos centavos, pero no se pueden vender en absoluto. El marco alemán vale menos de cuatro centavos en los mercados cambiarios.

En la mayoría de los demás países de Europa oriental y sudoriental la situación real es casi igual de mala. La moneda de Italia ha caído a poco más de la mitad de su valor nominal a pesar de estar todavía sujeta a cierto grado de regulación; la moneda francesa mantiene un mercado inccierto; y incluso la libra esterlina ha visto seriamente disminuido su valor actual y comprometidas sus perspectivas futuras.

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