(i.) Las Cláusulas Económicas misceláneas comienzan con una serie de disposiciones que estarían de acuerdo con el espíritu del tercero de los Catorce Puntos, si fueran recíprocas. Tanto para las importaciones como para las exportaciones, y en lo que respecta a aranceles, regulaciones y prohibiciones, Alemania se compromete durante cinco años a conceder el trato de nación más favorecida a los Estados Aliados y Asociados.55 Pero ella misma no tiene derecho a recibir dicho trato.
Durante cinco años, Alsacia-Lorena tendrá libertad para exportar a Alemania, sin pago de derechos de aduana, hasta la cantidad media enviada anualmente a Alemania de 1911 a 1913.56 Pero no existe una disposición similar para las exportaciones alemanas a Alsacia-Lorena.
Durante tres años las exportaciones polacas a Alemania, y durante cinco años las exportaciones de Luxemburgo a Alemania, van a gozar de un privilegio similar,57— pero no las exportaciones alemanas a Polonia ni a Luxemburgo. Luxemburgo también, que durante muchos años ha disfrutado de los beneficios de su inclusión en la Unión Aduanera Alemana, queda excluido permanentemente de ella en adelante.58
Durante los seis meses siguientes a la entrada en vigor del Tratado, Alemania no podrá imponer a las importaciones procedentes de los Estados Aliados y Asociados derechos superiores a los aranceles más favorables vigentes antes de la guerra, y durante otros dos años y medio (lo que hace un total de tres años) esta prohibición continuará aplicándose a determinados productos, en particular a algunos de aquellos respecto de los cuales existían acuerdos especiales antes de la guerra, así como al vino, a los aceites vegetales, a la seda artificial y a la lana lavada o desgrasada.59
Esta es una disposición ridícula y perjudicial, mediante la cual se impide que Alemania tome las medidas necesarias para conservar sus recursos limitados con el fin de adquirir productos de primera necesidad y cumplir con el pago de las Reparaciones.