Esta es la cuantía de la reclamación que teníamos derecho a presentar al enemigo. Por razones que se expondrán más detalladamente más adelante, creo que habría sido un acto sensato y justo haber pedido al Gobierno alemán, en las Negociaciones de Paz, que aceptara la suma de 10.000.000.000 de dólares como arreglo definitivo, sin un examen más pormenorizado de los detalles.
Esto habría proporcionado una solución inmediata y segura, y le habría exigido a Alemania una suma que, si se le concedían ciertas indulgencias, tal vez no le habría resultado del todo imposible pagar. Dicha suma debería haberse repartido entre los propios Aliados sobre la base de la necesidad y la equidad general.
Pero la cuestión no se resolvió por sus méritos.
## II. La Conferencia y los términos del tratado
No creo que, en la fecha del Armisticio, las autoridades responsables de los países aliados esperasen de Alemania ninguna indemnización que excediera el costo de la reparación por los daños materiales directos resultantes de la invasión del territorio aliado y de la campaña submarina.
Por entonces existían serias dudas sobre si Alemania tenía la intención de aceptar nuestras condiciones, que en otros aspectos eran inevitablemente muy severas, y se habría considerado un acto carente de sentido de Estado arriesgar la continuación de la guerra exigiendo un pago en dinero que la opinión aliada no anticipaba en ese momento y que probablemente no se podría garantizar en ningún caso.
Los franceses, creo yo, nunca aceptaron del todo este punto de vista; pero esa fue sin duda la actitud británica; y en este ambiente se redactaron las condiciones previas al Armisticio.
Un mes más tarde, el ambiente había cambiado por completo. Habíamos descubierto lo desesperada que era en realidad la posición alemana, un