2. La liquidación de las deudas interaliadas
Al proponer una modificación de los términos de las reparaciones, los he considerado hasta ahora únicamente en relación con Alemania. Pero la equidad exige que una reducción tan grande en la cantidad vaya acompañada de un reajuste de su reparto entre los propios Aliados.
Las declaraciones que nuestros hombres de Estado hicieron en todas las tribunas durante la guerra, así como otras consideraciones, exigen sin duda que las zonas dañadas por la invasión del enemigo reciban una prioridad en materia de indemnización.
Si bien este era uno de los objetivos últimos por los que dijimos que estábamos luchando, jamás incluimos la recuperación de los subsidios por separación entre nuestros fines de guerra.
Sugiero, por lo tanto, que debemos demostrar mediante nuestros actos que somos sinceros y dignos de confianza, y que en consecuencia la Gran Bretaña debería renunciar por completo a sus reclamaciones de pago en efectivo en favor de Bélgica, Serbia y Francia.
El total de los pagos efectuados por Alemania quedaría entonces sujeto al cargo previo de reparar el daño material causado a aquellos países y provincias que sufrieron la invasión real del enemigo; y creo que la suma de 7.500.000.000 de dólares así disponible sería adecuada para cubrir por completo los costos reales de la restauración.