a la fase de su desarrollo que corresponde a su condición económica y al número de su población de hace medio siglo. Quienes firmen este tratado firmarán la sentencia de muerte de muchos millones de hombres, mujeres y niños
No conozco ninguna respuesta adecuada para estas palabras. La acusación es, al menos, tan cierta para el arreglo austriaco como para el alemán.
Este es el problema fundamental ante nosotros, frente al cual las cuestiones de ajuste territorial y el equilibrio del poder europeo carecen de importancia. Algunas de las catástrofes de la historia pasada, que han hecho retroceder el progreso humano durante siglos, se han debido a las reacciones posteriores a la conclusión repentina, ya sea por el curso de la naturaleza o por la acción del hombre, de condiciones temporalmente favorables que habían permitido el crecimiento de la población más allá de lo que podía mantenerse cuando dichas condiciones favorables llegaban a su fin.
Las características significativas de la situación inmediata pueden agruparse bajo tres encabezamientos:
- primero, el descenso absoluto, por el momento, de la productividad interna de Europa;
- segundo, la interrupción del transporte y del intercambio por medio de los cuales sus productos podían ser trasladados allí donde más se necesitaban; y
- tercero, la incapacidad de Europa para adquirir sus suministros habituales de ultramar.
La disminución de la productividad no puede estimarse fácilmente y puede ser objeto de exageración. Pero la evidencia primâ facie de la misma es abrumadora, y este factor ha sido el peso principal de las bien meditadas advertencias del Sr. Hoover.