La economía interna de Francia y su nivel de precios en relación con la circulación fiduciaria y los cambios extranjeros se basan actualmente en un exceso de importaciones sobre las exportaciones que no puede continuar de ningún modo. Sin embargo, resulta difícil ver cómo se puede reajustar la situación si no es mediante una reducción del nivel de consumo en Francia, lo cual, aun cuando sea solo temporal, provocará una gran cantidad de descontento.
La situación de Italia no es muy distinta. Allí la circulación de billetes es de cinco a seis veces su nivel de antes de la guerra, y el valor de cambio de la lira en términos de oro, aproximadamente la mitad de su valor anterior. Por lo tanto, el ajuste del tipo de cambio al volumen de la circulación fiduciaria ha avanzado más en Italia que en Francia. Por otra parte, los ingresos «invisibles» de Italia, procedentes de las remesas de emigrantes y de los gastos de los turistas, se han visto muy perjudicados; la desintegración de Austria la ha privado de un mercado importante; y su dependencia particular del transporte marítimo extranjero y de las materias primas importadas de todo tipo la ha expuesto a daños especiales derivados del aumento de los precios mundiales. Por todas estas razones, su posición es grave, y su exceso de importaciones constituye un síntoma tan preocupante como en el caso de Francia.155
La inflación existente y el desajuste del comercio internacional se ven agravados, tanto en Francia como en Italia, por la desafortunada situación presupuestaria de los Gobiernos de estos países.
En Francia, la incapacidad para imponer tributos es notoria. Antes de la guerra, los presupuestos agregados francés y británico, así como la imposición fiscal media por habitante, eran aproximadamente iguales; pero en Francia no se ha hecho ningún esfuerzo considerable para cubrir el aumento de los gastos. > «Los impuestos aumentaron en Gran Bretaña durante la guerra», se ha estimado, «de 95 francos por habitante