(7) Artículos de cuero. Se aplican las mismas consideraciones que en el caso de la lana.
Ya hemos cubierto casi la mitad de las exportaciones de Alemania anteriores a la guerra, y no hay ningún otro producto que antes representara tanto como el 3 por ciento de sus exportaciones.
¿Con qué producto va a pagar?
- ¿Tintes?—su valor total en 1913 fue de 50.000.000 de dólares.
- ¿Juguetes?
- ¿Potasa?—las exportaciones de 1913 ascendieron a 15.000.000 de dólares.
Y aun si se pudieran especificar los productos, ¿en qué mercados van a ser vendidos?—recordando que tenemos en mente bienes por un valor no de decenas de millones anuales, sino de cientos de millones.
Por el lado de las importaciones, es posible bastante más. Al bajar el nivel de vida, tal vez sea posible una reducción apreciable del gasto en productos importados. Pero, como ya hemos visto, muchas partidas grandes son incapaces de reducirse sin repercutir en el volumen de las exportaciones.
Pongamos nuestra estimación tan alta como sea posible sin caer en la insensatez, y supongamos que al cabo de un tiempo Alemania sea capaz, a pesar de la reducción de sus recursos, sus instalaciones, sus mercados y su capacidad productiva, de aumentar sus exportaciones y disminuir sus importaciones de modo que su balanza comercial mejore en total en 500.000.000 de dólares anuales, medidos a precios anteriores a la guerra. Este ajuste es necesario en primer lugar para liquidar la balanza comercial desfavorable, que en los cinco años anteriores a la guerra promedió 370.000.000 de dólares; pero supondremos que, tras tener esto en