Si, no obstante, un gobierno se abstiene de regular y permite que las cosas sigan su curso, los productos esenciales alcanzan pronto un nivel de precios fuera del alcance de todos excepto de los ricos, la inutilidad del dinero se hace evidente y el fraude al público ya no puede ocultarse.
El efecto sobre el comercio exterior de la regulación de precios y la persecución de especuladores como remedios contra la inflación es aún peor. Cualquiera que sea la situación en el país, la moneda no tardará en alcanzar su nivel real en el extranjero, con el resultado de que los precios dentro y fuera del país pierdan su ajuste normal.
El precio de las mercancías importadas, al convertirse al tipo de cambio actual, supera con creces el precio local, de modo que muchos bienes esenciales no serán importados en absoluto por la agencia privada, y deberán ser proporcionados por el gobierno, el cual, al revender los bienes por debajo del precio de coste, se hunde de este modo un poco más en la insolvencia.
Los subsidios al pan, hoy casi universales en toda Europa, son el principal ejemplo de este fenómeno.
Los países de Europa se dividen en la actualidad en dos grupos distintos en lo que respecta a sus manifestaciones de lo que es en realidad un mismo mal en todas partes, según hayan sido aislados del intercambio internacional por el Bloqueo, o se les hayan pagado las importaciones con los recursos de sus aliados.
Tomo a Alemania como ejemplo típico del primero, y a Francia e Italia del segundo.
La circulación de billetes de Alemania es aproximadamente diez veces149 lo que era antes de la guerra. El valor del marco en términos de oro es aproximadamente una octava parte de su valor anterior. Como los precios mundiales en términos de oro son más del doble de lo que eran,