Como resultado de la actual distribución de la riqueza en Alemania y de la prodigalidad financiera de los particulares, hija de la incertidumbre, Alemania se ve amenazada por un aluvión de artículos de lujo y suntuarios procedentes del extranjero —de los cuales ha carecido durante años—, lo que agotaría o mermaría sus escasas reservas de divisas.
Estas disposiciones socavan la autoridad del Gobierno alemán para garantizar la economía en dicho consumo o para aumentar los impuestos durante un período crítico. ¡Qué ejemplo de codicia insensata que se extralimita a sí misma, al introducir, después de quitarle a Alemania la riqueza líquida que posee y de exigir pagos imposibles para el futuro, un mandato especial y detallado de que debe permitir, tan fácilmente como en los días de su prosperidad, la importación de champán y de seda!
Otro Artículo afecta al régimen aduanero de Alemania el cual, de aplicarse, tendría consecuencias graves y de gran alcance. Los Aliados se han reservado el derecho de aplicar un régimen aduanero especial a la zona