―y detesto mis pecados— ―sobre todo mal— ―sobre todo mal— ―porque te desagradan, Dios mío— ―porque te desagradan, Dios mío— ―que eres tan digno— ―que eres tan digno— ―de todo mi amor— ―de todo mi amor— ―y propongo firmemente— ―y propongo firmemente— ―con tu santa gracia— ―con tu santa gracia— ―no volver a ofenderte— ―no volver a ofenderte— ―y enmendar mi vida— ―y enmendar mi vida—
Subió a su habitación después de cenar para estar a solas con su alma, y a cada paso su alma parecía suspirar; a cada paso su alma ascendía con sus pies, suspirando en la ascensión, a través de una región de viscosa penumbra.