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nydus/A Portrait of the Artist as a Young ManPublic
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I.

tras vítor. Por Clane pasaron, vitoreando y vitoreados. Las campesinas se asomaban a las medias puertas, los hombres estaban aquí y allá. Qué olor tan encantador había en el aire invernal: el olor de Clane: lluvia y aire invernal y turba humeante y pana.

El tren iba lleno de muchachos: un tren largo y larguísimo, de color chocolate con molduras crema. Los revisores iban y venían abriendo, cerrando, echando llave, abriendo las puertas. Eran hombres de azul oscuro y plata; llevaban silbatos plateados y sus llaves hacían una música rápida: clic, clic; clic, clic.

Y el tren seguía corriendo sobre las tierras llanas y pasando el monte de Allen. Los postes del telégrafo pasaban, pasaban. El tren seguía y seguía. Él lo sabía.

Había farolillos en el recibidor de la casa de su padre y guirnaldas de ramas verdes. Había acebo y hiedra alrededor del espejo sobre la chimenea y acebo y hiedra, verdes y rojos, entrelazados alrededor de las lámparas de araña. Había acebo rojo y hiedra verde alrededor de los viejos retratos en las paredes. Acebo y hiedra para él y para Navidad.

Precioso…

Todas las personas. ¡Bienvenido a casa, Stephen!

Ruidos de bienvenida.

Su madre lo besó. ¿Estaba bien eso? Su padre era mariscal ahora: más alto que un magistrado. ¡Bienvenido a casa, Stephen!

Ruidos⁠ ⁠…

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