CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/A Portrait of the Artist as a Young ManPublic
Página 187 de 339
Table of Contents

III

estrellas ora más brillantes ora más apagadas, sostenidas y desfallecientes. Y las almas tenues pasaron, sostenidas y desfallecientes, fundidas en un aliento en movimiento. Un alma se había perdido; un alma diminuta: la suya. Parpadeó una vez y se extinguió, olvidada, perdida. El fin: negro, frío, desierto vacío.

La conciencia del lugar volvió afluirle lentamente a lo largo de una vasta extensión de tiempo sin luz, sin sentir, sin vivir.

La sórdida escena se fue componiendo a su alrededor; los acentos vulgares, los mecheros de gas encendidos en las tiendas, olores a pescado, a licores y a serrín mojado, hombres y mujeres en movimiento.

Una vieja iba a cruzar la calle, con una aceitera en la mano. Se inclinó y le preguntó si había alguna capilla cerca.

―¿Una capilla, señor? Sí, señor. La capilla de la calle Church.

―¿Iglesia?

Cambió la lata de mano para indicarle el camino; y, al tenderle su mano derecha marchita y hedionda bajo el fleco del chal, él se inclinó más hacia ella, entristecido y consolado por su voz.

―Gracias.

—De nada, señor.

Las velas del altar mayor se habían extinguido, pero la fragancia del incienso aún flotaba por la penumbra de la nave. Unos obreros barbudos de rostros devotos guiaban un palio hacia la salida por una puerta lateral, mientras el sacristán los ayudaba con gestos y palabras silenciosas.

187