en absoluto. No bastaba con que los esclavos que robaban vino inspiraran en parte ira y en parte bondad. Debemos estar mucho más enojados con el robo que antes, y sin embargo ser mucho más bondadosos con los ladrones que antes. Había espacio para que la ira y el amor se desbocaran. > Y cuanto más consideraba el cristianismo, más descubría que, aunque había establecido una regla y un orden, el objetivo principal de ese orden era dar espacio para que las cosas
La libertad mental y emocional no es tan simple como parece. En realidad, requiere un equilibrio de leyes y condiciones casi tan cuidadoso como la libertad social y política.
El anarquista estético ordinario que se propone sentirlo todo libremente acaba enredado en una paradoja que le impide sentir algo en absoluto. Se escapa de los límites del hogar para seguir la poesía. Pero al dejar de sentir los límites del hogar, ha dejado de sentir la «Odisea».
Es libre de prejuicios nacionales y está fuera del patriotismo. Pero al estar fuera del patriotismo, está fuera de «Enrique V».
Un hombre de letras así está simplemente fuera de toda literatura: es más prisionero que cualquier fanático. Pues si hay un muro entre tú y el mundo, importa poco que te describas como encerrado dentro o como encerrado fuera.
Lo que queremos no es la universalidad que está fuera de todos los sentimientos normales; queremos la universalidad que está dentro de todos los sentimientos normales. Es toda la diferencia entre librarse de ellos, como un hombre se libra de una prisión, y tener el pleno disfrute de ellos, como un hombre tiene el pleno disfrute de una ciudad. Estoy libre del Castillo de Windsor (es decir, no estoy detenido allí por la fuerza), pero de ningún modo tengo libre acceso a ese edificio.