Pero Herbert Spencer, en su voraz imperialismo, insistía en que de algún modo habíamos sido conquistados y anexionados por el universo astronómico.
Hablaba de los hombres y de sus ideales exactamente igual que el unionista más insolente habla de los irlandeses y de sus ideales. Convirtió a la humanidad en una pequeña nacionalidad.
Y su nefasta influencia puede apreciarse incluso en los autores científicos posteriores más enérgicos y honorables; de manera notable en los primeros romances del señor H. G. Wells.
Muchos moralistas han representado de un modo exagerado a la tierra como malvada.
Pero el señor Wells y su escuela convirtieron los cielos en malvados. Debíamos levantar nuestros ojos hacia las estrellas de donde vendría nuestra ruina.
Pero la expansión de la que hablo era mucho peor que todo esto. He observado que el materialista, al igual que el loco, está en prisión; en la prisión de un solo pensamiento. Estas personas parecían pensar que era singularmente inspirador seguir diciendo que la prisión era muy grande. El tamaño de este universo