Sobre la base evolutiva uno puede ser inhumano, o puede ser absurdamente humano; pero no puede ser humano. Que tú y un tigre sean uno puede ser una razón para ser tierno con el tigre. O puede ser una razón para ser tan cruel como el tigre. Es un método entrenar al tigre para que te imite, es un atajo imitar al tigre. Pero en ninguno de los dos casos la evolución te dice cómo tratar a un tigre razonablemente, es decir, admirar sus rayas mientras evitas sus garras.
Si se quiere tratar razonablemente a un tigre, hay que volver al jardín del Edén. Pues el obstinado recordatorio seguía reapareciendo: solo lo sobrenatural ha adoptado una postura sensata respecto a la Naturaleza. La esencia de todo panteísmo, evolucionismo y religión cósmica moderna se resume en realidad en esta proposición: que la Naturaleza es nuestra madre.