O si un hombre dice que es el legítimo Rey de Inglaterra, no constituye una respuesta completa decir que las autoridades actuales lo tildan de loco; pues si fuera el Rey de Inglaterra, esa podría ser la medida más prudente que las autoridades actuales pudieran tomar. O si un hombre dice que es Jesucristo, no sirve de respuesta decirle que el mundo niega su divinidad; pues el mundo negó la de Cristo.
Sin embargo, se equivoca. Pero si intentamos rastrear su error en términos exactos, no lo hallaremos tan fácil como habíamos supuesto.
Tal vez lo más cerca que podamos estar de expresarlo sea decir esto: que su mente se mueve en un círculo perfecto pero estrecho.
- Un círculo pequeño es tan infinito como un círculo grande; pero, aunque es tan infinito, no es tan grande.
- Del mismo modo, la explicación demencial es tan completa como la cuerda, pero no es tan grande.
- Una bala es tan redonda como el mundo, pero no es el mundo.
Existe algo así como una universalidad estrecha; existe algo así como una eternidad pequeña y achicada; puede verse en muchas religiones modernas.
Ahora bien, hablando de un modo bastante externo y empírico, podemos decir que el signo más fuerte e inequívoco de la locura es esta combinación entre una integridad lógica y una contracción espiritual.
La teoría del lunático explica un gran número de cosas, pero no las explica de un modo amplio. Quiero decir que si usted o yo tratáramos con una mente que empieza a enfermar, nuestra principal preocupación no sería tanto darle argumentos como darle aire, convencerla de que había algo más limpio y fresco fuera de la asfixia de un solo argumento.
Supongamos, por ejemplo, que fuera el primer caso el que tomara como típico; supongamos que fuera el caso de un hombre que acusa a todo el