mentira, y luego denuncia a los libertinos aristocráticos por tratarlo como una mentira. Llama a una bandera una nadería, y luego culpa a los opresores de Polonia o Irlanda porque le quitan esa nadería. El hombre de esta escuela acude primero a un mitin político, donde se queja de que a los salvajes se los trata como si fueran bestias; luego toma su sombrero y su paraguas y va a una reunión científica, donde demuestra que, en la práctica, son bestias.
En resumen, el revolucionario moderno, al ser un escéptico absoluto, se pasa la vida socavando sus propias minas.
- En su libro sobre política ataca a los hombres por pisotear la moral;
- en su libro sobre ética ataca a la moral por pisotear a los hombres.
Por consiguiente, el hombre moderno en rebeldía se ha vuelto prácticamente inútil para cualquier propósito de rebelión. Al rebelarse contra todo, ha perdido el derecho a rebelarse contra nada.