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nydus/The Hound of the BaskervillesPublic
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La maldición de los Baskerville

gemían apelotonados al borde de un profundo barranco, o goyal como allí lo llamamos, en medio del páramo; algunos se escabullían y otros, con el pelo erizado y los ojos desorbitados, miraban fijos hacia el estrecho valle que seextendía ante ellos. > “La compañía se había detenido, convertida en un grupo de hombres mucho más sobrios, como podéis imaginar, que cuando partieron. La mayoría de ellos se negaba rotundamente a avanzar, pero tres de los más audaces, o tal vez los más borrachos, picaron espuelas y descendieron por el barranco. Este desembocaba en una amplia planicie donde se erguían dos de aquellas grandes piedras, aún visibles hoy en día, que fueron colocadas por gentes olvidadas en la noche de los tiempos. La luna brillaba con fuerza sobre el claro y allí, en el centro, yacía la infeliz doncella tal como había caído, muerta de miedo y de fatiga. Pero no fue la visión de su cuerpo, ni tampoco la del cadáver de Hugo Baskerville tendido cerca de ella, lo que hizo que se erizara el cabello a aquellos tres juerguistas temerarios; fue el hecho de que, cerniéndose sobre Hugo y desgarrándole la garganta, había una cosa inmunda, una bestia grande y negra con forma de sabueso, aunque más gigantesca de cuanto ojo mortal jamás haya contemplado. Y mientras miraban, la cosa arrancó la garganta de Hugo Baskerville, ante lo cual, al girar la bestia sus ojos llameantes y sus fauces goteantes hacia ellos, los tres lanzaron un grito de terror y huyeron a toda prisa, sin dejar de gritar, a través del páramo. Cuentan que uno de ellos murió esa misma noche a causa de lo que había presenciado, y los otros dos quedaron mentalmente destrozados por el resto de sus días. > “Tal es la historia, hijos míos, de la llegada del sabueso que se dice

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