sangre rosada! Me era evidente que todo aquello era mi imaginación y que todo seguía igual que antes, pero también me era evidente que…
—¿Qué le pasa, D-503? ¿Está sordo? Llevo llamándolo y llamándolo… ¿Qué le pasa? Era el segundo Constructor gritándome directamente al oído; debía de llevar un buen rato gritando así.
¿Qué me pasaba? Había perdido el timón, el motor gemía como antes, el aeroplano temblaba y avanzaba a toda velocidad, pero no tenía timón. Ni siquiera sabía hacia dónde me precipitaba, si hacia la tierra o hacia el sol, hacia su llama. …