transparente. Lenta, confusamente, me di cuenta: lágrimas. Y solo cuando el viejo estuvo bastante lejos volví en mí y exclamé:
—Por favor… escucha. … ¿Conoces… al Número I-330?
El viejo se dio la vuelta, hizo un gesto de desesperación con la mano y se alejó tambaleándose. …
Regresé a casa al anochecer. Por el lado oeste el cielo se contraía a cada segundo en una pálida convulsión eléctrica azul;—un rugido sordo y pesado provenía de aquella dirección. Los tejados estaban cubiertos de palos negros carbonizados—pájaros.
Me acosté; y al instante, como a una bestia pesada, el sueño me vino y me ahogó. …