ahora nos reíamos de buena gana;—por nosotros me refiero a nuestro triángulo, R-, O- y yo, debo confesar, yo también.
“¿Y si hubiera sido uno de verdad? ¿Como los de la antigüedad, eh?”. Habríamos b … b … , una fuente brotando de los labios gordos y burbujeantes. El sol brillaba a través del techo, el sol arriba, el sol por los lados, su reflejo desde abajo. O- sobre las rodillas de R-13 y diminutas gotas de luz solar en los ojos azules de O-. De algún modo mi corazón se ablandó. La raíz cuadrada de menos uno se quedó silenciosa e inmóvil. …
“Bueno, ¿cómo va tu Integral? ¿Pronto saltarás para iluminar a los habitantes de los planetas? Más te vale darte prisa, muchacho, o los poetas habremos producido tal cantidad demoníaca que ni siquiera tu Integral podrá con semejante carga. ‘Todos los días de ocho a once’…”
R— sopló y se rascó la nuca. La nuca la tiene cuadrada; parece una pequeña valija (por alguna razón recordé una pintura antigua En la cabina). Sentí más alegría.