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Registro Diez

momento lo veo claramente) yo mismo no podía tener el deseo de hacerlo. ⁠…

Labios insoportablemente dulces. (Supongo que era el sabor del licor.) Era como si un veneno ardiente se estuviera vertiendo en mí, y más y más.⁠ ⁠…

Me arranqué de la tierra y comencé a girar como un planeta independiente —hacia abajo— hacia abajo— siguiendo una curva incalculable.

Lo que sucedió a continuación solo puedo describirlo de una manera aproximada, únicamente por medio de analogías más o menos correspondientes.

Nunca se me había ocurrido antes, pero es verdad: los que vivimos sobre la tierra, siempre vamos caminando sobre un hervor de mar rojo de fuego que está oculto en el seno de la tierra. Jamás pensamos en ello. ¡Pero imaginemos el suelo bajo nuestros pies transformado de repente en un delgado caparazón de vidrio; de repente contemplaríamos…!

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