CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Página 231 de 269
Table of Contents

Registro Treinta y Cuatro

Chispas azules emanaban de ella y el olor a ozono, y la vibración se volvió cada vez más frecuente dentro de mí.

—Escribe —dije en voz alta, jadeando (por haber corrido)—: «Hora: las once y veinte; velocidad: 5800...».

Anoche vino a mí con tu nota. Lo sé… lo sé todo; no hables… Pero la criatura es tuya. La envié; ya está más allá del Muro. Vivirá…

Volvía a estar en el puente del comandante, de nuevo en la noche delirante con su cielo negro y estrellado y su sol deslumbrante. Las manecillas del reloj sobre la mesa avanzaban lentamente de minuto en minuto. Todo estaba impregnado de un temblor sutil, apenas perceptible (solo yo lo notaba). Por alguna razón, un pensamiento cruzó por mi cabeza: sería mejor que todo esto no tuviera lugar aquí, sino en algún sitio más abajo, más cerca de la tierra.

—¡Alto! —ordené.

Seguíamos avanzando por inercia, pero cada vez más despacio. Ahora el Integral quedó atrapado por un segundo en un pelito imperceptible; por

231