largas caminatas… digamos que hasta la Casa Antigua.”
Nuevamente me traspasó con sus ojos y esbozó una leve sonrisa. Me pareció ver envuelta en el tierno tejido de aquella sonrisa una palabra, una letra, un nombre, el único nombre. … ¿O fue solo mi imaginación? Esperé impaciente mientras escribía un certificado de enfermedad para hoy y mañana. Una vez más le apreté la mano con suavidad y firmeza, y luego salí corriendo.
Mi corazón se siente ahora ligero y veloz como un aeroplano; me lleva más y más alto. … Sé que mañana llegará la alegría. ¿Qué alegría? …