grandiosas o patéticas lo conmovían casi hasta las lágrimas. El canto de su sobrina, Lady Farrer, interpretando "Will he come" de Sullivan, era para él un deleite infalible. Era sumamente modesto en cuanto a su propio gusto, y se alegraba en la misma medida cuando descubría que los demás coincidían con él.
Se cansaba mucho por las noches, especialmente en los últimos años, cuando dejaba el salón hacia las diez, para irse a la cama a las diez y media. Sus noches solían ser malas, y a menudo pasaba desvelado o sentado en la cama durante horas, sufriendo grandes molestias.
Le preocupaba por la noche la actividad de sus pensamientos, y terminaba agotado por el funcionamiento de su mente en torno a algún problema que con gusto habría descartado. Por la noche, además, cualquier cosa que le hubiera contrariado o preocupado durante el día lo atormentaba, y creo que era entonces cuando sufría si no había contestado a la carta de alguna persona molesta.