Mis observaciones, aunque a una escala infinitamente pequeña, sobre la lucha por la existencia, empiezan a dejarme ver un poco más claramente cómo se desarrolla el combate. De dieciséis clases de semillas sembradas en mi prado, quince han germinado, pero ahora están pereciendo a tal ritmo que dudo que más de una llegue a florecer. Aquí tenemos una asfixia que ha tenido lugar asimismo a gran escala, con plantas que no son plántulas, en un trozo de mi césped dejado crecer libremente. Por otra parte, en un trozo de terreno de 2 por 3 pies, he marcado diariamente cada plántula de mala hierba a medida que ha ido apareciendo durante marzo, abril y mayo, y han brotado 357, de las cuales 277 YA han sido eliminadas, principalmente por babosas. A propósito, en Moor Park vi un caso bastante bonito de los efectos de los animales sobre la vegetación: hay enormes terrenos comunales con grupos de pinos silvestres viejos en las colinas, y hace unos ocho o diez años algunos de estos comunales fueron cercados, y alrededor de los grupos están brotando bonitos árboles jóvenes por millones, pareciendo exactamente como si hubieran sido plantados, tantos son de la misma edad. En otras partes del terreno comunal, aún no cercadas, busqué durante millas y no se pudo ver NI UN solo árbol joven. Me acerqué entonces (a un cuarto de milla de los grupos) y miré de cerca entre el brezo, y allí encontré decenas de miles de pinos silvestres jóvenes (treinta en una yarda cuadrada) con las copas mordisqueadas por el poco ganado que de vez en cuando deambula por estos miserables brezales. Un arbolito, de tres pulgadas de altura, por los anillos parecía tener veintiséis años, con un tallo corto más o menos tan grueso como una barra de lacre. ¡Qué problema tan maravilloso es, qué juego de fuerzas, que determina la clase y proporción de cada planta en una yarda cuadrada de césped! Es, a mi parecer, verdaderamente maravilloso. Y sin embargo nos complace asombrarnos cuando algún animal o planta se extingue.
Siento mucho que no vayas a estar en el Club. Veo que la Sra. Hooker va a Yarmouth; confío en que la salud de tus hijos no sea el motivo.