Trabajo con mucho esfuerzo, pero avanzo lentamente, pues encuentro que mis correcciones son tremendamente pesadas y la labor me resulta sumamente difícil. He corregido 130 páginas, y el volumen tendrá unas 500.
He hecho todo lo posible por lograr que sea claro e impactante, pero temo mucho haber fracasado; muchísimas discusiones son y deben ser sumamente desconcertantes. He hecho cuanto he podido. Si tuviera todos mis materiales, estoy seguro de que habría escrito un libro espléndido. Anhelo terminar, pues estoy casi agotado.
Mi querido Lyell, siempre tuyo afectísimo, C. DARWIN.
CHARLES DARWIN A J.D. HOOKER.
Down, 22 [de junio de 1859].
Mi querido Hooker,
No contesté a su amable esquela del 30 de mayo, que contenía una buena cantidad de noticias para mí, porque he estado esperando las pruebas de imprenta de su parte. Pero ahora, no teniendo nada en particular que hacer, enviaré una nota al vuelo, aunque no tenga nada en particular que decir ni preguntar. En efecto, ¿cómo puede un hombre tener algo que decir, que se pasa todos los días corrigiendo malditas pruebas; y qué pruebas! Tengo que ennegrecerlas por completo y pegarles tiritas de papel, tan miserable he encontrado el estilo. Dice usted que soñó que mi libro era ENTRETENIDO; ese sueño se ha acabado bastante para mí, y empiezo a temer que el público lo encuentre intolerablemente árido y desconcertante. Pero nunca dejaré de sostener que un hombre mejor habría podido hacer un libro espléndido con esos materiales. Me alegré de saber lo del artículo de Prestwich. (El señor Prestwich escribió sobre la presencia de instrumentos de sílex asociados a restos de animales