Has lanzado un asalto feroz, y debo intentar defenderme. Pero, ante todo, déjame decirte que nunca te escribo sino por mi propio y puro placer; ahora temo que me respondas estando ocupado y sin ganas (y estoy seguro de que yo no tendría ninguna si estuviera tan ocupado como tú). Te ruego que no lo hagas, y si pensara que mi escritura te impone una respuesta nolens volens, eso destruiría todo mi placer al escribir.
En primer lugar, no consideré mi carta como un RAZONAMIENTO, ni siquiera como una ESPECULACIÓN, sino simplemente como un desbarajuste mental; y como te estaba enviando el artículo de Binney, te vertí el resultado de su lectura.
En segundo lugar, tienes toda la razón al pensar que estoy loco si supones que clasificaría algún helecho como planta marina; pero sin duda hay una gran distinción entre las plantas que se encuentran en posición vertical en los yacimientos carboníferos y aquellas que no lo están y que podrían haber sido arrastradas. ¿No es posible que las mismas circunstancias que han preservado la vegetación in situ hayan preservado las plantas arrastradas? Sé que los Calamites se encuentran en posición vertical, pero imaginé que sus afinidades eran muy oscuras, al igual que las de la Sigillaria. En cuanto al Lepidodendron, olvidé su existencia, como suele suceder cuando uno desbarra, y ahora no sé ni qué es ni si se encuentra en posición vertical.
Si estas plantas, es decir, el Calamites y el Lepidodendron, tienen RELACIONES MUY CLARAS con vegetales terrestres, como las tienen los helechos, y se encuentran en posición vertical in situ, por supuesto tendré que rendirme. Pero sin duda la Sigillaria es la principal planta vertical, y sobre sus oscuras afinidades te he oído explayarte.
En tercer lugar, jamás se me pasó por la cabeza menospreciar las pruebas botánicas en relación con las zoológicas; salvo en la medida en que creía que se admitía que la estructura vegetativa rara vez ofrece pruebas de